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Ayúdanos a seguir alimentando a HazletonCon la Palabra y con comida
Somos una iglesia de cien personas que reparte alimentos a entre 150 y 250 familias cada quince días, recoge gente en su van para que pueda llegar y no cobra un centavo por nada. Todo eso se sostiene con donaciones.
Por qué lo pedimos
Dos veces empezamos de cero
Iglesia Maná Para Las Naciones nació en 2020, en plena pandemia, repartiendo comida a familias hispanas de Hazleton que se habían quedado sin trabajo de un día para otro.
Perdimos nuestro templo en 2022. Y lo volvimos a perder en 2024. Dos veces tuvimos que cargar las sillas, buscar otro lugar y volver a empezar con las manos vacías. Hoy, por la fidelidad de Dios, estamos de pie otra vez en 235 East Broad Street, con una congregación estable de alrededor de cien personas.
Pero mantener esta casa abierta cuesta dinero real: renta, servicios, gasolina de la van, y sobre todo la comida que sale cada quince días hacia cientos de hogares que no tienen otra opción.
No pedimos para lujos. Pedimos para que la puerta siga abierta y la despensa siga llena.
A dónde va tu donación
Qué hace cada dólar
El local
Renta, luz, calefacción y mantenimiento del templo en East Broad Street.
La van
Gasolina y mantenimiento del vehículo que recoge gratis a familias y jóvenes por Hazleton.
Ropa y ayuda
Ropa, artículos de primera necesidad y apoyo puntual a familias en crisis.
Lo que ya se hace
Esto es lo que tu donación sostiene



Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre.2 Corintios 9:7
Otras formas de ayudar
No todo se hace con dinero
Alimentos y ropa
Puedes traer alimentos no perecederos o ropa en buen estado directamente al templo cualquier día de servicio.
Sé voluntario
Necesitamos manos para empacar y repartir la despensa los jueves. Llámanos y te decimos cómo.
Comparte
Comparte nuestra campaña con tu familia y tus contactos. Muchas veces alcanza más una recomendación que una donación.
Gracias
Gracias por sostener esta casa
Cada donación, grande o pequeña, se convierte en comida sobre una mesa, en gasolina para recoger a una familia y en una puerta que sigue abierta en el centro de Hazleton.
